Copyright... ¿para qué?

Nuestra sociedad asume que el copyright debe existir. Sin embargo, el hartazgo por la actual presión contra la libertad en la Red debe empujarnos a replantear esta cuestión. ¿Por qué y por dónde empezar?

Antecedentes históricos

Culturalmente Occidente consideró la copia como una usurpación, mientras Oriente la presumía como alabanza a la autoría original.  Este hecho puede servir para una primera reflexión.

La Historia señala que Occidcente sólo comenzó a plantearse tímidamente una hipotética 'propiedad' intelectual tras la aparición de la imprenta móvil de Guuttenberg (~1450), un avance tecnológico perfeccionado a partir de otras imprentas ya existentes que curiosamente incluye diversos paralelismos con la actual facilidad para la multiplicación del conocimiento que ofrece Internet. A título individual se puede considerar a Antonio de Nebrija, creador de la célebre Gramática castellana e impulsor de la imprenta en la Universidad de Salamanca a fines del siglo XV como el principal impulsor de lo que hoy sería el derecho de autor. Es llamativo el hecho de que tanto su hijo como su nieto se hicieran impresores...

La doctrina sobre la propiedad 'espiritual' (así se solía denominar inicialmente) empieza a desarrollarse a finales del siglo XVIII a partir del pensamiento de John Locke ('el hombre es propietario de su persona y acciones').  Frente a esta doctrina el derecho de autor fue considerado perjudicial e innecesario por el padre de la Economía Adam Smith, el utilitarista Jeremy Bentham o el ahijado de éste John Stuart Mill por nombrar a unos cuantos representantes de la Economía Clásica.

Por aquel entonces la democracia era una utopía o tan solo un epígrafe de estudio sobre la Grecia Clásica. Sin embargo se extendía la idea de la originalidad artística, obviando que toda persona es fruto de su biología y  entorno y su obra un incremento personalizado gracias a lo absorbido en la vida en sociedad. Así, el concepto de la propiedad intelectual fue universalizándose cautivando progresivamente a diversos países. En este entorno se alcanzó la firma internacional del Convenio de Berna de 1886. Dicho convenio sufrió múltiples revisiones hasta la actualidad, siempre ampliando derechos a la autoría a costa de limitarlos a la sociedad en general. Probablemente la más famosa de sus reformas sea "The Mickey Mouse Protection Act" cuando Disney y su lobby lograron la ampliación de la vigencia del copyright evitando de esta forma que su más conocido personaje pasara a Dominio Público. Tal acta permite alcanzar en algunos casos hasta setenta años tras la muerte de su autor.

Las dudas sobre el copyright

Afortunadamente, a igual que sucedió a lo largo de la Historia, hoy estamos asistiendo al nacimiento de nuevos brotes de pensamiento que desean plantear un paradigma distinto al de la supuesta necesidad del copyright. Y no somos pocos quienes cuestionamos esa preconcebida necesidad.

He aquí unas convenientes preguntas:

  • ¿Para qué queremos copyright? ¿Es natural  y justo concebir una propiedad intelectual?
  • ¿Cómo podemos dar cumplimiento al artículo 27 de la Declaración Mundial de los Derechos Humanos, tanto para que las personas disfruten de vida cultural libre y las que elaboren producciones científicas, literarias o artísticas sean justamente remuneradas?
  • Ante los actuales y gigantescos conglomerados culturales ¿qué poder de negociación tienen los autores?
  • ¿Hay alguna forma de redistribuir mejor la riqueza obtenida por el desarrollo de  expresiones culturales entre más artistas o está bien que sólo unos pocos sean los acaparadores de grandes ingresos?
  • ¿Estamos conformes con la cultura del 'star system'? ¿Es fácil visualizar películas distintas de la órbita de los Óscar o los Goya?
  • Además de pagar cánon ¿debe la sociedad sufragar con dinero público los enormes gastos policiales y judiciales en la "persecución de los que copian"?
  • ¿Es el copyright una forma de censura?
  • ¿Tienen suficiente poder de influencia en la diversidad cultural de la población los gigantescos conglomerados culturales?
  • ¿Hasta qué punto es original la autoría de una obra?
  • ¿Justificaría esta originalidad el monopolio absoluto sobre tal obra?
  • ¿Avanza la sociedad en su conjunto o gracias a la originalidad de unos pocos individuos?
  • ¿Es nuestra cultura actual el resultado de un concurso de popularidad?
  • ¿Qué pasa con las obras que NO alcanzan el éxito masivo?
  • ¿Existen obras huérfanas (abandonadas por su falta de éxito y sin diponibilidad para el uso cultural)?
  • ¿Es lógico que la Organización Mundial del Comercio -defensora a ultranza del libre mercado- condicione sus tratados con la prohibición de la libre distribución de cultura?
  • ¿No es cierto que tan solo cinco empresas se reparten las tres cuartas partes del mercado musical? ¿qué poder de negociación tienen los autores musicales ante ellas?

Otras muchas, muchísimas preguntas relacionadas comienzan a ser planteadas y debatidas con el ánimo de lograr superar los inconvenientes e incongruencias del actual sistema. Existen ideas, propuestas y soluciones; sí, las hay. Explicarlas exige, a mi entender, un planteamiento serio y, sobre todo, metódico pues también es de larga digestión (como lo es entender perfectamente qué es Sw Libre). No es válido un "respondo a lo que quieras desde ya mismo", es necesaria una base de conocimiento consolidada.

Agradecimientos

Quiero agradecer a todas las fuentes que he empleado pues gracias a ellas pude plantearme las oportunas dudas y abrir mi mente para concebir que otros modelos son posibles. Especialmente quiero agradecer a Javier de la Cueva
por recomendarme la lectura del libro de Joost Smiers "Imagine... NO COPYRIGHT" con una bibliografía de más de doscientas fuentes que también debaten sobre la conveniencia de la supresión del copyright.

También agradezco las ricas conversaciones que sobre "el deseo natural e ideal de que todo el conocimento sea Dominio Público" he mantenido con el Perl Monger Marco Lima.

Bibliografía

A igual que hice en el artículo "Existen otros modelos, ¡infórmense!" recomiendo libros y temas a estudiar:

Roberto BrenllaLogo TEGNIX pequeno